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Jason "Carreteras Secundarias" Robinson

El camino de Jason Robinson hasta ser presentado como una de las referencias más fiables procedentes de la Liga Endesa en su incorporación al CAI Zaragoza ha sido cuanto menos atípico.
Ese transitar por carreteras secundarias está trufado de historias de segundas oportunidades que tanto gustan a los yankees, y que tanto curten al que las vive. Por eso la respuesta del propio protagonista a la pregunta sobre su aportación al equipo siempre se traduce como: "Liderazgo".

Jason Robinson aterrizó por primera vez en España para salvar al CAI Huesca La Magia en el playout de la 2006/07 (contra el equipo de Vigo entrenado por Quino Salvo y con Robert Tractor Traylor en la zona), el segundo año del Peñas en la entonces Liga LEB-2. Robinson venía ya rodado de la Península Ibérica donde había jugado tres temporadas en Portugal, las dos primeras en la Segunda División lusa (con más de 23 puntos por partido). Un primer destino poco habitual para un jugador norteamericano de baloncesto, tal como cuenta con su habitual maestría Daniel Barranquero en el artículo "La reconexión de Jason Robinson" de ACB.com. Al Peñas llegó proveniente del Belenenses, con el que había disputado los playoff por el título de la LPB (Liga Portuguesa de Baloncesto) cerrando el curso con unos números de 16 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias de promedio.


Pero es que esa constante historia de superación ya le venía a Jason de sus tiempos de formación, que comenzaron en Seattle, en el Curtis High School. Una historia de superación reiterativa, porque siempre surgían nuevos obstáculos que hacían desandar parte de lo avanzado. Como cuando tras pasar desde el Junior College de Kansas a la NCAA, a la Universidad de Buffalo en el estado de Nueva York, un avance que siempre es difícil de conseguir, debió volver atrás y jugar su último año universitario en la NAIA, una división menor. Jason Robinson había promediado nada menos que 14,2 puntos y 5,4 rebotes por partido como junior en Buffalo, pero fue declarado "no elegible académicamente" (es decir, no cumplió con los estándares académicos requeridos) y completó el curso 2002/03 en Pikeville College. Allí fue distinguido como All-Conference y su equipo ganó el Torneo de la Mid-South Conference. 

Volvamos a su etapa profesional. Tras acabar aquel 2007 en Huesca, Jason Robinson, como todo buen baloncestista que tiene el deporte de la canasta como medio para la subsistencia, tuvo que aceptar la oferta que le mandaba a la liga de Corea del Sur, al equipo de KCC Egis de la ciudad de Jeonju. Alcanzó los playoff de la KBL, promediando 19,4 puntos por partido, siendo el mejor anotador de su equipo. Pero Corea del Sur no es España; y Jason Robinson se enrolaba para el curso 2008/09 en el Aguas de Valencia Gandía de LEB Oro donde coincidiría con los ex caístas Óscar González, Mike Higgins y Howard Brown. Aunque el equipo solo pudo contentarse con salvar la categoría, Jason promedió en 30 minutos 16 puntos (51,3% T2, 39,6% T3, 79,5% TL), 3,4 rebotes y 1,3 asistencias.


Robinson, al que casi podríamos denonimar como el Brad Oleson negro, se había consolidado en la LEB Oro, y fichó por Melilla en la temporada 2009/10, en la que jugaría contra un CAI Zaragoza que acabaría ascendiendo de nuevo a la ACB aquel año:


En Melilla, donde volvía a reunirse con Óscar González, tendría como compañero a otro ex CAI como Ondrej Starosta. Juntos conquistaron la segunda plaza de la Liga Regular y llegaron hasta las semifinales del playoff, cayendo contra Burgos. Pero el éxito aquella temporada llegó con la conquista del primer título colectivo overseas de Jason Robinson, la Copa del Príncipe que se celebró aquel año precisamente en Melilla, contra ViveMenorca. Robinson finalizó el curso con 14,2 puntos, 4,5 rebotes y 1,7 asistencias por encuentro.



Con 30 años, la segunda mejor liga de baloncesto del mundo tras la NBA llamaba a las puertas de Jason Robinson: el Blancos de Rueda Valladolid le había seguido la pista, como otros clubes, y le incorporó a un proyecto que causó sensación aquel ejercicio 2010/11. El Valladolid tenía siete treintañeros en la plantilla, un entrenador como Porfirio Fisac con el que habían ascendido desde la LEB, una experiencia ACB entre sus componentes muy corta... pero reventó todos los pronósticos con una primera vuelta de la Liga Regular en la que ya habían justificado el curso entero, practicando un baloncesto ejemplar que les llevó hasta la Copa del Rey que se disputaba en Madrid, una cita a la que acudía el club vallisoletano tras 13 temporadas de ausencia.


Jason Robinson continuaría un curso más en Valladolid, donde se había convertido en uno de los referentes del equipo tanto por su juego como por su carácter y liderazgo. Desde su llegada a España, a la capital oscense 5 años atrás para jugar el descenso de LEB-2, hasta ser considerado un jugador ACB por derecho propio (10,4 puntos, 4 rebotes de media en sus dos años pucelanos), la carrera de Robinson empezaba a entrar en un exquisito punto de madurez... Así que otra vez surgieron problemas. En esta ocasión económicos, derivados de la situación del club vallisoletano, que había tenido un año complicado con muchos cambios, de entrenador y jugadores. Ante esta situación, para la temporada siguiente, 2012/13, el jugador firma por el Gimasia Índalo Comodoro Rivadavia de la LNB argentina. El equipo entra en el playoff y Jason finaliza con una estadística de 13 puntos y 4,4 rebotes. Pero en su mente, cansada de reinvenciones, se dibuja ya la retirada del baloncesto profesional...


Entonces llega la llamada del Valencia Basket para ayudar a los taronja en el tramo final de la temporada. Aquello supone un subidón anímico para el alero, que recupera el amor por el baloncesto y desecha la idea de colgar las botas. El hecho de regresar a la Liga Endesa, considerada ya su hábitat natural, supone retomar de nuevo una vía rápida y dejar atrás el polvoriento camino repleto de incómodos baches.


Para el curso siguiente, es reclamado por el Gipuzkoa Basket de Sito Alonso donde volvería a desempeñar un papel principal, tanto sobre el parquet como en el vestuario. Se erige en uno de los principales baluartes (16,5 puntos, segundo máximo anotador de la Liga Endesa y cuarto más valorado, 5 rebotes y 2 asistencias de media) de un Gipuzkoa Basket que vuelve a cuajar una gran temporada 2013/14.


Jason Robinson aterrizará en Zaragoza sin su familia, que se queda en Estados Unidos, para encajar en un renovado CAI Zaragoza que precisa de su experiencia, baloncestística y vital, para encarar una de las temporadas más complicadas de su reciente historia ACB.

Foto: Miguel Ángel Santos

Actualización.-
Ya en la segunda jornada de la Liga Endesa 2014/15, Jason Robinson decidía para el CAI Zaragoza con este jugadón que le dio la victoria al conjunto zaragozano en la pista del Iberostar Canarias:


[Fotografías obtenidas de ACB.com, revista Gigantes del Basket, elpatagonico.net, valladoliddeporte.es; agradecimiento especial al C.B. Peñas Huesca por el detalle de localizar imágenes de Robinson en su paso por el club]

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